Congregación de Yahweh

Fase Lunar

"Asimismo adorará el pueblo de la tierra delante de Yahweh, a la entrada de la puerta, en los días de reposo y en las lunas nuevas."

- Ezequiel 46:3

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Inicio Literatura Doctrinas Doctrinas Fundamentales - La ley de lo limpio e impuro (Regla Alimenticia)
Indice del artículo
Doctrinas Fundamentales
¿Cómo se escribió la Sagrada Escritura?
Yahweh el Creador
El Nombre del Padre Celestial
Yahshúa, el Hijo de Yahweh
La Preexistencia de Yahshuúa
Muerte y Resurrección de Yahshúa
El Espíritu Santo
Satán: Nuestro Gran Adversario (Ha-Sathan)
La Caída del Hombre
El Castigo de los Malvados
El Plan de Salvación
La Sangre de Yahshúa
Aceptando a Yahshúa como nuestro Salvador
El Bautismo
Los Términos del Evangelio
Los Diez Mandamientos
El Shabbath
La Pascua
El lavatorio de los pies
La Organización de la Congregación
El nombre de la congregación
Las finanzas de la congregación
La ley de lo limpio e impuro (Regla Alimenticia)
Hábitos impuros y corrompidos
Lucha carnal
La oración
La oración por los enfermos
Muerte de Yahshúa en un madero
El Reino
El Milenio sobre la tierra
La nueva tierra
El retorno de Israel a su tierra
Segunda venida de Yahshúa
Profecías y señales de cumplimiento
El estado de los muertos
Resurrección de los muertos
Todas las páginas

La ley de lo limpio e impuro (Regla Alimenticia)

Los seres humanos suelen achacar sus dolencias y enfermedades al destino o a la mala suerte, como si nuestro estado de salud dependiera únicamente de factores externos que no podemos controlar. Cada persona puede, en gran medida, controlar su estado de salud por su forma de vivir. Vivir una vida más saludable depende en gran medida de nuestra voluntad. La alimentación es un factor clave para poder gozar de una vida saludable.

El que conoce nuestro organismo, porque lo creó, ha dado una ley sobre los animales que sirven para alimento y los animales que no se pueden comer por ser impuros. El pueblo del Eterno está en la obligación de hacer separación entre lo puro y lo impuro, y consumir sólo aquellos animales autorizados por las Sagradas Escrituras. Todo animal no autorizado por la Palabra del Eterno para uso comestible será declarado impuro y, por lo tanto, será rechazado como parte de las reglas dietéticas del pueblo. Lo que comemos puede afectar nuestra salud. Si comemos aquellos alimentos que Yahweh declaró inmundos, tarde o temprano pagaremos el precio con nuestra salud. Una dieta escritural es vital para una vida saludable.

El Todopoderoso estando pendiente de las necesidades físicas de las criaturas que Él había hecho, conforme a su imagen y semejanza, le proveyó su alimento de todo árbol bueno que da fruto para comer y de todo vegetal y hierba que da simiente. Gen. 1:29 determina que Yahweh estableció al hombre un régimen alimenticio vegetariano. Noé ya tenía conocimiento de que habían animales limpios y animales inmundos, y no es hasta después del diluvio que el hombre vino a comer carne por primera vez (Gen. 7:2 y, 9:3).

Más tarde, cuando el Eterno escogió a la nación de Israel para que ésta fuera su especial tesoro sobre la tierra, le entregó juntamente con otras leyes, la ley de los animales que se podía comer y los que no se podían comer, en detalle. Esta ley se encuentra en los capítulos 11 de Levítico y 14 de Deuteronomio. En Deuteronomio 14:3 se enfatiza que nuestros cuerpos, los cuales son templo del Espíritu Santo, no deben ser contaminados con ningún alimento que Yahweh declaró como inmundo o abominable.

Yahweh mismo identificó los animales que pueden ser utilizados para comer (Levítico 11:3). De los peces que viven en las aguas se comerán los que tienen escamas y aletas (Lev. 11.9 y Deut. 14:9). Las aves prohibidas para comer poseen garras y picos corvos. Todas aquellas aves que tienen buche, se consideran limpias. Yahweh también identificó los reptiles o insectos que pueden ser utilizados en nuestra dieta. Todo insecto alado que anda sobre cuatro pies, que tuviere patas, además de sus patas para saltar con ellas sobre la tierra, éstos pueden comerse (Lev. 11:21-22).

La prohibición de comer ciertos animales citados aquí en la ley de Yahweh tiene doble propósito: higiene y pureza moral de los individuos. De ahí que los Sagrados Escritos nos digan lo siguiente: "Haréis distinción entre los animales puros e impuros; y no haréis vuestras almas abominables por causa de los animales o de aves o de todo lo que sale de la tierra de lo que se arrastra, cosa que separé de vosotros como impuras. Seréis para mí santos, porque yo, Yahweh, soy santo y os he separado de los pueblos para que seáis míos"   (Lev. 20:25-26).

De nuestra elección racional depende nuestra salud. Si no comemos sanamente, podemos estar seguros de que no viviremos sanamente. De entre los cuadrúpedos, no se pueden comer los que no reúnan las dos características exigidas por Yahweh: rumiar y pezuña hendida. Aunque tengan una sola característica, como por ejemplo el camello, que aunque rumia no tiene la pezuña hendida. El caballo y el burro no tienen pezuñas hendidas. El conejo y la liebre rumian, mas no tienen pezuñas, sino que tienen garras. El puerco tiene la pezuña hendida pero no rumia.

Toda cosa mortecina, (animal muerto en forma natural o por enfermedad), o animal que haya sido arrancado de las garras de las fieras o que haya sido muerto o estropeado por algún vehículo, no se comerá, pues es impuro por la Palabra de Yahweh. (Lev. 17:15 y Deut. 14:21).

Todo fiel adorador de Yahweh debe conocer estas leyes y practicarlas. Es así como puede pertenecer a ese pueblo escogido, santo y singular, a ese pueblo que se distingue de los demás pueblos de la tierra por medio de la obediencia y sumisión a las leyes del Eterno.


Fundamento escritural

Todo lo que hagamos, incluyendo comer, debemos hacerlo para agradar a Yahweh. 1 Cor. 10:31

Desde el principio Yahweh señaló el alimento del hombre. Gen. 1.29

Después del diluvio se le permitió al hombre consumir animales puros. Gen. 9:1,3,4

Al pueblo de Israel se le ordenó apartarse de toda contaminación. Lev. 20:25

El que coma manjares impuros perecerá. Isa. 66:17

Yahweh reprendió a los Sacerdotes por no hacer diferencia entre lo limpio y lo impuro. Ezeq. 22:26

La visión de Pedro no tiene que ver nada con las reglas dietéticas. Hech. 10:10-15, 28

La Palabra manda al creyente a apartarse de toda inmundicia de carne y espíritu. 2 Cor. 6:17; 7:1

En la nueva Jerusalén no entrará ninguna cosa impura. Rev. 21:27

Hay un mandato espiritual que regula nuestra conducta al comer. Prov. 23:1-3

Nadie puede hacer de lo inmundo algo limpio. Job 14:4



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